El portero y el árbitro

El portero en el fútbol es la posición que representa la última línea de defensa entre el ataque del oponente y la propia portería. Es una de las posiciones más dificultosas de jugar, a razón de su complejidad y responsabilidad.

La función principal en esta posición es la de defender directamente la portería y evitar que el contrario marque gol. Es el único jugador del equipo que puede tocar la pelota con sus manos o brazos durante el juego, siempre y cuando esté dentro de zona delimitada (área).

Cada equipo debe tener un portero en el campo todo el tiempo del juego. Si el portero es obligado a dejar el campo, tanto por lesión o por expulsión, un portero sustituto debe asumir la posición.

El árbitro es el juez encargado de hacer que las reglas se cumplan en el juego. Su obligación es dirimir todos y cada uno de los lances del juego de forma que no se convierta en una discusión interminable entre los participantes mediante tonalidades de su silbato.

Cada árbitro está en la obligación de conocer las reglas del juego, así como las sanciones y casos especiales que pudieran presentarse durante un encuentro de cualquier deporte.

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